Luego entonces …

Se nos ocurrió la fantastibulosa idea, como adultos funcionales que somos, de hacer un pequeño roadtrip entre puros compas, nada de novias esposas, hijos ni pescados (uno nunca sabe de los gustos ocultos de Moy).

Luego entonces, elegimos el bosque.

El objetivo, jugar hasta que nos sangraran los ojos, la mayor cantidad de juegos que nunca habíamos jugado (yggdrasill, aún estás pendiente, no creas que te hemos olvidado). Los medios para lograrlo, una cabaña en la orilla de la nada, un montón de refrescos, cervezas, unos mezcales, la olla más grande y llena de chilaquiles que yo había visto hasta el momento, así como otros menjurges deliciosos preparados por la santa madre de Moy.

Luego entonces, algo rápido y sencillo.

Al menos eso fue lo que dijeron, pero con la forma en que jugamos, era obvio que nunca iba a pasar. Además pasó algo muy curioso, fue como si toda la vida estuviéramos esperando ese juego. Decidimos usar el azar para que el mismo juego nos sorprendiera.

Lo único que logramos fue que el destino nos aventara en la cara algo que simplemente estabamos destinados a jugar. Muchos de nosotros incluso ya teníamos el nombre del personaje antes de recibirlo, una personalidad, incluso un objetivo.

Luego entonces, fue algo mágico …